miércoles, 3 de octubre de 2007

El tesoro del cielo

Seis balas y un revólver: el siete es el número divino.

-Déjalos venir- dijo y posó la punta de su maciza espada en la tierra. Y sin levantarse ni dejar de ver a los que se aproximaban en tumultuosa furia, remató:
-Todos morirán hoy.

Tienes suerte que este blog no sea un callejón oscuro.
Tienes suerte que este sea un teclado y no un cuchillo.

La cucaracha muerta
frágil coraza rígida
cruzaba sus patas
haciendo flor de loto

Había leído poesía ligera
fue a congresos, festivales
y en ninguno la pisaron

murió de muerte natural
¿Cuál es la muerte natural de un poeta?
El suicidio.

Ahora espera a las hormigas.

Vade retro, para todos los que no están malditos. Si tú estás maldito lo sabes, nadie te puede engañar al respecto.
Lo jodido de esto es que no lo estás solamente para escribir, sino para la vida en general.

¡¡Vade retro!!

En alguna medida todo mi círculo de relaciones comparte este gusto por los fémures y cráneos humanos.

lunes, 1 de octubre de 2007

Todo lo que yo percibo está adentro de mi cabeza. No es que lo imagine. Es algo concreto que retoza en mis neuronas. Existe un afuera, pero yo nunca voy a saber como es realmente en su totalidad y quizá ni siquiera de forma parcial. Los miro platicar, almorzar o trabajar y me da risa porque son humo y reflejo. Porque están contenidos en mi.
Ojo: aún mi risa y mi buen humor forman parte de esto que percibo.
La gran verdad del Universo es que solamente yo existo, en posición fetal, humanoide, en medio de un vacio negro y a consecuencia de un estímulo exterior inescrutable mi cerebro crea al mundo asi como lo conocemos. Creo todas las cosas, incluso a tí.

La combinación de sexo y poesía puede idiotizar más pronto que la marihuana. Y es más adictiva.

Siempre la vida de otros. Hombre de arena, he aquí tu igual.

 
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 License.