domingo, 14 de octubre de 2007

Si de verdad eres paranico sabrás que no es bonito serlo



Es como si alguien hubiera visto en mi interior y lo expresara con imágenes.

Me están creciendo las uñas. Es imposible que a pura fuerza de voluntad lo pueda impedir. Por otro lado, mis incursiones ante alguna comezón se están volviendo un atentado contra mi piel. Acumulo residuos de todo, raspan las páginas de los libros que hojeo, o están ahí cosquilleándome como si fueran mis dedos los que se estuvieran haciendo más largos.
¿Cómo se llamará esta fobia a la palanquita cortante?
Cuando la tengo en mis manos todas las desazones se juntan, me dan ganas de llorar y tiemblo y suelto.
Creo que algún día me levantaré con la emociones necesarias para afrontar esta actividad.

viernes, 12 de octubre de 2007

Si yo fuera caníbal me pregunto ¿cómo sería el sabor de mis enemigos? ¿sería igual al de cualquier desconocido?
Pero mejor dejar ya de fantasear: yo no tengo enemigos.

Estoy cansado. Solo quiero ir a dormir. Ya sucederá mañana lo que tiene que suceder.

martes, 9 de octubre de 2007

Va caminando de puntillas en la oscuridad. Usa gafas de lentes gruesos, traje gris de corbatín azul, pelo envaselinado con camino a la derecha. Piensa que si se mantiene caminando sigiloso, casi sin respirar, agachado, todo irá bien y podrá salir sin que lo descubran.
Pero el reflector es golpeado por el fuerte voltaje y el cono de luz lo busca, lo encuentra. Ese instante de quietud enmedio de la violencia. Cara a cara.
Inmóvil, cualquiera diría que la luz lo ha congelado. Alguien habla por un altavoz. Son palabras autoritarias, amenazadoras. Él continúa sin poder tener siquiera un pensamiento completo.
Se le ha ordenado ya dos veces. La verdad es que él ya no quiere regresar. Por eso la tercera vez va seguida de una descarga de metralleta que resplandece desde una atalaya que vuelve a las sombras antes de que el eco se difumine.
Llegan dos guardias a retirar el cuerpo y se apaga el reflector.

sábado, 6 de octubre de 2007

Soy un discutidor

Fernando Vallejo no es Dios. Que alivio para él. Nunca ha dicho algo que no me parezca, quizá porque solo he leído algunos de sus libros y casi ninguna de sus entrevistas.
Pero la bronca no es con él.
Yo, de los escritores, solo su literatura. Quizá una que otra frase. El requisito es que no sea imperativa.
Conclusión: yo si puedo llorar sobre la computadora.

Vocación Escondida

Aquí están dos bellezas. Algo me dice que yo sería un buen gatillero.

 
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