Una cosa. Debe de haber algo afuera. Estoy rodeado de algo, eso es seguro. Una envolvente totalidad con esencia. Probablemente lo que veo forma parte de ello. Lo que toco, lo que oigo. Pero se que eso que percibo no lo es todo, se que hay más. De pie sobre los separadores intento adivinar el complemento mientras los autos pasan y, creo, pitan largo, intento imaginar mi mente a trescientos sesenta grados y esférica.
Mi mente sufriendo absoluta percepción ¿que hace falta para ser una divinidad?
martes, 3 de abril de 2007
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