viernes, 20 de noviembre de 2009



Autor: Josetxo Ezcurra

miércoles, 18 de noviembre de 2009

No he leido nada este año. Me he revolcado con tres mujeres, pero no he leído nada. Ni siquiera un cuento, o por lo menos los poemas de antes. ¿Cómo puede ser un revolcón con una extraña un sustituto para un libro? Bueno, no lo es. No se porque lo dije. Quiza por un instinto de compensación, o por querer hacer una sumatoria. Decir algo que valga la pena.

El año pasado leí mucho porque tenía tiempo de sobra. Estaba escondido y me llevé tantos libros como pude. Me gusta más leer que vivir. Leer es mi actividad esencial y no espero cosechar nada de ella. No quiero sacarle ningún provecho más que el puro placer de hacerlo.

¿Que más?

Creo que llegué a la pared final de este blog hace mucho tiempo. Se nota y casi que no hay que decirlo. Sin embargo una de mis fantasías infantiles incluía un mundo completamente devastado, nuclearmente aniquilado, y un vagar entre las ruinas de ese mundo, unicamente yo, rondando los escombros silenciosos y que no conducen a ningún lado. Eso fue influencia de la televisión y de la paranoia de esos tiempos... mentalidad implantada que no tenía que ver para nada con mi realidad... nada nunca fue nuestro, el encierro fue perjudicial, de todas maneras nada explica mi existencia ¿existo? inventaré otra vez la rueda, y lo celebraré en grande haciendo rituales a la luz de la luna, alineando artefactos a la sombra del mediodia perfecto, regocijandome en el aislamiento absoluto, me gusta volver a balbucear, a tropezarme con las palabras, haciendo columnas torcidas con las palabras deformes y agrestes.

Como iba diciendo, no me interesa lo que los demás experimenten al leer, no me importa si es considerada una actividad estética. Mi leer no es nada prosaico, ni vulgar, ni común.

A veces espero a la supernova. Se que el evento está cerca. Lo he visionado toda mi vida. Ahora más que nunca. La era esta llegando a su fin y me estoy preparando.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Tengo ganas de sueños vívidos, largos y complejos. O de estar despierto con nubes transitándome en la cabeza. ¡¡Como odio la realidad!!



she was the first girl on the moon
she didn't compromise
when she took off that cold afternoon
heading for the northern skies
i told her i could come
that i could come along

she was the first girl on the moon
i think i was her only friend
she brought her ray-gun and old harpoon
just in case of accidents
i told her i could come
that i could come along
but she didn't let me come along
wave goodbye
wave goodbye

she was the first girl on the moon
standing tall flag in hand
she looked around humming a tune
the strangest song known to man
i told her i could come
that i could come along
but she never let me come along
wave goodbye
wave goodbye

miércoles, 28 de octubre de 2009



Y despúes se preguntan si las estupideces que hago y digo son adrede o me salen natural...

Melina

martes, 20 de octubre de 2009

Todo lo perdido y lo no vivido ya no vale la pena recuperarlo ni vivirlo
Es mejor quedarsele viendo, a través de la ventana de la coaster, a ese árbol que luce tan fuera de lugar en la vía pública y no tratar de entender nada porque simplemente la explicación sería desagradable. Dostoievski, si lo vieras en la calle, alto, tisico, huesudo, lo único que te llamaría la atención sería la enorme cabeza, el cráneo quedando al descubierto por esas entradas obscenas de la calvicie ¿que le dirías? cabrón, probablemente. Cabrón.

viernes, 16 de octubre de 2009

El caset tuvo su origen en la calle. Los vendían en puestos callejeros que consistían en una caja con patas. Dentro de la caja estaban ordenados. Era música de baladistas románticos en español, nada rebuscado. También había música en inglés. Más que todo éxitos de los setenta. Pedir algo de los años sesenta era pedir algo extraordinario.

Se escuchó algunas veces en la casa. Luego estuvo abandonado en la mesa de la sala. De ahi pasó a rebotar por ciertos lugares de la casa, no todos. Hasta que al fin perdió todo valor y me lo agarré.

Lo primero que hubo que hacer fue arrancarle el papel porque tenía pegado un impreso con el nombre del artista en español. Tengo que decir algo con respecto a estos artistas, son de los que salían en los programas de domingo por la noche para toda la familia, supuestamente, pero que solo eran del gusto de los adultos. Otra cosa que tengo que decir de estos artistas es que la casi todos eran únicamente intérpretes. Cuando los veías en la televisión salían de saco y de corbata, tenían una voz pastosa y somnífera, y una manera muy melindrosa de tomar el micrófono. Si eran mujeres iban con vestidos de noche satinados o de lentejuelas, peinados a la moda según la época. Muy maquilladas. Todos cantaban de decepciones y desamor de una manera bastante monótona. De parte de la letras parecía la misma canción o exactamente la misma historia pero solo copiada y cambiada de nombre.

Debido a esto, me urgía quitar los nombres de estos artistas del los caset que conseguía robar. Arrancaba las tiras de papel y siempre imperfectamente. Quedaban zonas con aún papel pegado, el que estaba pegado más fuerte, el sitio central donde de seguro había caído el pegamento, donde se lo habían aplicado. En esas partes aprovechaba para escribirle algo con respecto a la música que iba a grabar. Por ejemplo, ...and justice for all. O cosas así.

Con el tiempo y el uso estas raspaduras perdían su color blanco inmaculado y adquirían esa tono de personalidad propia. Ese tono sucio, casi sucio, oscurecido por la costumbre, por el hábito, de tanto sonar y empotrarse en la casetera.

Eran tiempos en los que la casetera crujía, crujía, al oir música. Si te emocionabas podías estar oyendo tus casetes por más de dos horas. Luego te dabas cuenta que ya eran poco más de la nueve de la noche y que se te había pasado el tiempo de estudiar o de hacer alguna otra cosa trivial.

Entonces estaba lloviendo. Era el invierno. Ya lo dije.


No salgo mucho por estos tiempos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Verdad que parece que vieras como los actores se quitan sus disfraces, como descomponen el escenario y lo van a guardar, y preguntas a las caras indiferentes "¿Cuándo es la otra función?" y te responden "Ya no hay, no para usted"

Sabías que era mentira.

Creo que la "verdad" o la "realidad", quiero decir la más básica que te puedas imaginar, como la ley de la gravedad, o la del Talión, no valen mucho para mi.

¿Y si pudiera volverme loco y ser feliz hasta la muerte?
¿O estar siempre drogado o ebrio o soñando?

Si, drogado, drogadísimo, más de lo que fantasean mis familiares, tan drogado que nunca despertar y transitar hacia la vida espiritual plena a través de la muerte.

Indudablemente sería más ventajoso.

Hace mucho que tengo claro que no entenderé este mundo ni a los demás.

Tengo una piedra en la mano pero ¿romperé la ventana?

 
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